Cine Club Universitario: 50 años y tres generaciones

Captura de pantalla completa 11112014 94707Efraín Carvajal Centeno.

Testigos de los primeros años del Cine Club rememoran los inicios de la labor que marcó pauta cultural.

Los signos de una época marcan indefectiblemente el nacimiento de las instituciones. En el siglo 20 hay décadas y años que dieron a la historia una caracterización especial, como la crisis internacional generada por la presencia de cohetes rusos en Cuba. En Venezuela, la turbulencia política del gobierno de Rómulo Betancourt y la inauguración del Puente sobre el Lago de Maracaibo, entre otros. Corría la década de los 60 cuando un acontecimiento muy particular marcó una pauta en la cultura de la nación: el nacimiento del Cine Club Universitario de Maracaibo en 1962.

El Cine Club Universitario de Maracaibo surgió ligado a la preocupación de un grupo de intelectuales por definir una estrategia de acción que diera respuesta a la diversidad de manifestaciones políticas, sociales, culturales y educativas que marcaron ese tiempo, decidiendo constituirse en el movimiento “Cuarenta Grados a la Sombra”.

Un testigo clave de aquel momento es el periodista Argenis Bravo, quien narra con claridad meridiana y sin disimulo de la emoción el surgimiento del germen del Cine Club. “Un 24 de diciembre en los años 60, reunidos en el hogar de los esposos Alberto Urdaneta y Josefina de Urdaneta, se empezó a discutir sobre el surgimiento de un nuevo movimiento al que llamaron ‘Cuarenta Grados a la Sombra’, y una de sus tareas principales era la de fundar un Cine Club”.

Se creó así un espacio de discusión sobre la cinematografía mundial y nacional, que se desarrollaba inmediatamente al concluir la película, a cargo de algún experto en la materia. Esa fue la tarea fundamental del Cine Club Universitario de Maracaibo. Y lo sigue siendo.

Igualmente se promovieron movimientos literarios y la creación de escuelas de artes, como muestra de la fecundidad intelectual de aquel grupo al que, anclados en la memoria de Argenis Bravo, aglutinó como fundadores a Josefina de Urdaneta, José Luis Urdaneta, Sergio Facchi, Ignacio de La Cruz, Heberto Camacho, Miyo Vestrine, Jhoseba Mandaluniz, Francisco “Paco” Hung, entre otros.

Bravo asegura que fue el primer estudiante de periodismo en LUZ de origen falconiano y también el primer taquillero del Cine Club, en una sede ubicada al lado de la Plaza Urdaneta en la que se exhibió, el 30 de abril de 1962, la primera película. El Acorazado Potemkin y El Ladrón de Bicicletas se disputan el título de la primera cinta expuesta en la memoria del periodista. Los ponentes de aquella primera proyección fueron Rodolfo Izaguirre y Lorenzo Batallán.

El inicio del Cine Club fue una novedad a nivel local y nacional, motivado al impacto que generó a la opinión pública. Bravo toma una pausa y afirma que conversaron con quien se desempeñaba como Director de Cultura de LUZ, Felipe Hernández, y el rector Antonio Borjas Romero, para residenciar la actividad en la Dirección de Cultura de LUZ para desarrollar las actividades en el auditorio de la Facultad de Ingeniería, que hoy recibe el nombre de “Alí Primera”.

La pantalla que seduce

En los primeros días de este club, el joven Nelson Ferrer ofrecía al público chucherías y cuidaba los vehículos al tiempo que disfrutaba de las películas. Sin embargo, la magia escondida detrás de la luz empujó la curiosidad de Ferrer hacia la cabina de proyección para aprender de forma empírica el manejo del invento de los hermanos Lumière.

Sus inicios  fueron en el cine Urdaneta, luego en el Teatro Baralt, el Cine Ávila, y en el Cine París que era el más lujoso de Maracaibo. Trabajó en el Autocine de lo que hoy se conoce como la Vereda del Lago, donde solo queda la pantalla enorme de hierro hecha en Curazao y traída en gabarras hasta esa orilla del lago.

Este empleado jubilado de LUZ cuenta que, trabajando para la distribuidora de películas Columbia Picture, conoció al profesor Sergio Facchi, responsable de buscar las películas y cuidar la programación del Cine Club. Fue a través del docente que obtuvo el cargo de operador para el Cine Club universitario.

“La Dirección de Cultura estaba ubicada en el piso superior del rectorado viejo, y en esa oficinita trabajábamos Agustina Millán, Gabriel Arriechi y Alexis Tovar, entre otros. Juntos comenzamos a trabajar en diversos espacios. De noche salíamos a proyectar cintas en diferentes barrios con un pequeño proyector de dieciséis milímetros”, rememora el técnico.

50 años después, el talento humano del Departamento Audiovisual, junto con todo el personal de la Dirección de Cultura y una variopinta alianza de profesores universitarios e instituciones externas, han mantenido el vuelo poético certero del Cine Club. El análisis de la mejor filmografía de todos los tiempos sigue cultivando y educando a un público que disfruta plenamente del séptimo arte gracias a una de las piezas más solidas del patrimonio cultural de la Universidad del Zulia: su Cine Club Universitario.

cine_club_agregado  Pionero

Nelson Ferrer fue uno de los primeros proyeccionistas del Cine Club. Tuvo su gran oportunidad luego de que el proyeccionista habitual del Cine Club no estuviese en condiciones de montar la película. Así se inició en un oficio que después de 50 años aún conserva. Afirma que es la expresión maracucha de la cinta Cinema Paradiso.

 

 

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